
Hace mucho tiempo en Santiago de Chile, habia un niño solitario, que nada le resultaba bien y necesita algo en el cual desahogarse, así fue que una tarde de invierno decidió guiarse por la musica... un tipo bastante diferente a las demás.
Transformo su habitación en un estudio de grabación con cajas de huevo y pegamento fue creciendo, entre rimas y rimas una canción sacó, y con la ayuda de melodias hizo brillar su alegria.
A sus amigos comentó de su nueva compañia, con entusiasmo decidieron ayudarlo.
Junto a la música se expresaba y de las penas se olvidaba, con cantos al amor, al odio y al rencor.
Al fin de varios meses de ensayo, logró lanzar su primer disco, con una mirada positva, veia de otra forma la vida, de los dolores se olvidó y la música fluyó.

No hay comentarios:
Publicar un comentario